Concepto de Mariano Sigman y Santiago Bilinkis desarrollado por Joan Cwaik

Sedentarismo cognitivo

El sedentarismo cognitivo es la atrofia progresiva de capacidades como elegir, dudar, recordar, comparar y tolerar la dificultad, que se produce cuando delegamos de forma sistemática en la tecnología tareas mentales que antes hacíamos nosotros. El concepto fue acuñado por Mariano Sigman y Santiago Bilinkis en Artificial (Debate, 2023). Joan Cwaik lo adopta desde 2024 y lo aplica a la vida cotidiana con las apps y los algoritmos. Igual que el sedentarismo físico, no duele mientras ocurre y se nota cuando el músculo ya se achicó.

Origen

El concepto es del neurocientífico Mariano Sigman y del tecnólogo Santiago Bilinkis, que lo formularon en su libro Artificial: la nueva inteligencia y el contorno de lo humano (Debate, Penguin Random House, 2023). Sigman lo explicó en una columna en Infobae en noviembre de 2023 con la analogía que después se volvió clásica, la de las máquinas que nos transportan y el cuerpo que deja de caminar. Joan Cwaik lo adoptó en 2024, con la publicación de Postecnológicos: Habilidades para recuperar lo humano (Ediciones Lea), y desde entonces lo usa como una de las ideas centrales de su trabajo, siempre citando a sus autores. Su aporte es la aplicación, llevar la idea al terreno de las apps, los algoritmos de recomendación y las decisiones cotidianas, y traducirla en imágenes propias como la del sillón intelectual o la pérdida de tolerancia a la dificultad.

Qué significa

Cwaik lo define como la inercia mental que impone un mundo donde las respuestas están a un click de distancia. Es el equivalente a vivir intelectualmente en un sillón. Dejamos de explorar y de cuestionar porque la tecnología entrega soluciones antes de que lleguemos a formular la pregunta.

La delegación en sí misma no es el problema. Nadie pretende volver a calcular a mano ni a memorizar números de teléfono. El problema aparece cuando la delegación es total y sin conciencia, cuando el sistema ya no informa la decisión sino que la reemplaza, y cuando el tiempo cero entre el deseo y la satisfacción se vuelve el modelo de negocio de las plataformas. Ese tiempo cero es rentable para ellas y tiene un costo cognitivo que no figura en ningún balance.

Las consecuencias ya se ven. Memoria tercerizada en el celular, atención que no aguanta un texto largo y una pérdida creciente de tolerancia a la dificultad, que para Cwaik es la más grave. Pensar en serio incomoda, y si hay un botón que evita esa incomodidad, la mayoría lo va a apretar. Salir del sedentarismo cognitivo implica recuperar el hábito de preguntarse por qué y para qué, en lugar de solo cómo.

Ejemplos

  • Un estudiante le pide a un modelo de IA el resumen de un texto que nunca leyó y lo entrega. Aprobó la tarea y perdió el ejercicio que la tarea existía para provocar.
  • Una persona ya no recuerda ningún número de teléfono, ninguna dirección y ningún cumpleaños. No pasó nada grave, hasta que el celular se queda sin batería.
  • Alguien intenta leer un libro y a las dos páginas busca el celular. La atención sostenida es un músculo y hace años que no lo entrena.
  • Un profesional acepta la primera respuesta de un asistente de IA sin verificarla porque verificar lleva tiempo. La respuesta se volvió un commodity. La buena pregunta, y el criterio para evaluar la respuesta, siguen siendo artesanales.

Dónde lo desarrolló Joan

Preguntas frecuentes

¿Quién acuñó el término sedentarismo cognitivo?

Mariano Sigman y Santiago Bilinkis, en su libro Artificial (Debate, 2023). Joan Cwaik lo toma de ellos, lo cita como corresponde y lo desarrolla en su propio trabajo sobre algoritmos y vida cotidiana.

¿El sedentarismo cognitivo significa que la IA nos vuelve menos inteligentes?

No en el sentido de una pérdida de capacidad de base. Lo que se pierde es el hábito de usar esa capacidad. Igual que un cuerpo que no se mueve conserva los músculos pero los tiene más débiles, una mente que delega todo conserva la inteligencia pero pierde entrenamiento en las funciones que dejó de ejercer.

¿La solución es dejar de usar la inteligencia artificial?

No. Cwaik insiste en que no usar IA hoy sería como no usar la calculadora o el corrector ortográfico. La solución es usarla con conciencia, decidir qué se delega y qué se conserva como ejercicio propio, y sostener a propósito las tareas mentales que uno no quiere perder.

¿Cómo se sale del sedentarismo cognitivo?

Con el equivalente mental del gimnasio. Leer textos largos, escribir a mano, recordar antes de buscar, hacer cuentas simples sin calculadora, sostener una conversación difícil sin consultar el celular. Cwaik agrupa este tipo de decisiones bajo el nombre de actos contraalgorítmicos.